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lunes, agosto 27, 2007

Fondiú de Queso (y fuego)

Dado el éxito de la fondiú anterior, invitamos a degustar este delicioso plato a mis señores suegros.

Toda iba de maravillas, la mezcla de los quesos estaba a punto, la panceta cortadita, los salamines apetitosos, las verduritas esas estorbando, el vino abierto y aireándose. Me suegra trajo pan casero mallorquén, sin sal, pero estaba muy bueno.

Todo iba bien, hasta que comienza a gotear el quemador y la madera toma fuego. Yo seguía comiendo, esperando que el alcohol se quemara y ya. Pero lejos de eso, goteaba aún más. Ya cuando todos se desesperaban, tomé el toro por las astas y apgué todo.

Alguna que otra recomendación para el futuro, como ser no colocar tanto alcohol en el quemador y no soplar el fuego si no que es mejor ahogarlo y seguimos con el deleite, aun cuando el queso se comenzó a hacer grumos.

De nota el vino tinto, Nieto Senetiner Malbec, añejado en roble francés. Un rojo profundo y elegante. La etiqueta dice que en boca es de buen cuerpo, armónico y sensual. Pareciera estar describiendo a mi esposa en vez de describir el vino.

domingo, junio 10, 2007

Fondiú de Queso

De recetas de fondiú (o fondue) está llena la red. Bueno, la red está llena de muchas cosas. No es una visión crítica ni mucho menos. En tal caso es la licencia que permite la existencia de este blog (y de los otros también).

Siempre en la búsqueda de lo diferente, de la experiencia (y no siempre tan sano) caimos en la preparación de la fondiú.

Con base en varias de las recetas onlain, rallamos 600 gramos de queso (450 de fontina y 150 de queso de campo). Medio litro de vino blanco a hervir con el queso rallado. Revolviendo en ochos, un consejo rescatado del olvido. Lento el fuego, lenta la cocción, el vino se va evaporando y la fondiú va tomando forma. Pero es necesario que quede más espesa. Eso se logra con fécula de maíz. El secreto para evitar la formación de grumos es mezclar la fécula con el líquido, que se elija (nosotros usamos leche y licor), en frío. Se agrega a la mezcla y se sigue revolviendo en ochos, aunque ya sean cerca de las nueve. Aderezamos con pimienta y a la mesa.

Con anterioridad cortamos salchichas de viena, jamón cocido, lomito, zanahorias, brócoli, pancitos en aceite y tomates cherry. Todo listo para degustar fundido en queso.

El vino, blanco, Castel Chandon, un clásico para nosotros.



Los comensales invitados ya habían degustado este plato en un afamado restaurante especializado en fondiús, y han declarado que han comido mejor en casa.

Para el postre trajeron unas masas finas. Acompañadas con café tico (de Costa Rica) orgánico recién molido y con ron guatemalteco y licor de café. La foto final tiene ameritación en la paradoja de lo engordante de las masas y lo dietético del endulzante.


sábado, marzo 17, 2007

Fondiú de las tres carnes (*)


Oh la lá París. Fondiú suena a Francia, huele a chocolate derretido o queso fundido. Ambos suizos, sabrosos, caros. El cobre brillante de la fondiú da idea de armonía, de calidez, de exquisiteses. Por todo eso es que nos regalé una fondiú.

Y claro, una vez comprada llegó el día de darle el primer uso. Ni chocolate de los Alpes ni queso de los valles verdes de las tierras de Federer. Nos mandamos con una argentinada: carne. ¿La preparación? Simple, un poco de paciencia para desgrasar las carnes y cortarlas en cubitos. Cerdo, pollo (posho) y res (usualmente llamada carne por nosotros los argentinos). Morrón (pimentón) y papa para acompañar. Alejandra se preparó unas salsas para sazonar más tarde. Aceite a calentar y ya.

Se vuelca el aceite a punto de lograr que fría (suena contradictorio aceite caliente que fría) y a degustar de la fondiú de las tres carnes.

(*) en un acto indigno y de falta de creatividad el nombre fue inspirado -hurtado- del típico y caleño-pancero sancocho de las tres carnes.